ENCUENTRO SOBRE EQUIDAD DE GÉNERO

EN ASTRONOMÍA E INGENIERÍAS: ¿CÓMO POTENCIAMOS NUESTRO TALENTO?

AUI/NRAO, socio norteamericano del Obsevatorio ALMA, desarrolló en octubre del año 2017 el Encuentro sobre Equidad de Género en Astronomía e Ingenierías, planteando la interrogante de ¿Cómo Potenciamos Nuestro Talento?. El objetivo del evento fue reunir a líderes femeninos de las ciencias, la academia y el sector público-privado, para analizar las oportunidades de promover la equidad de género en las distintas expresiones de las ciencias duras, como tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por su sigla en inglés).

Protagonizado por un grupo de astrónomas, ingenieras y un emprendedor social, el encuentro permitió conocer sus experiencias de vida y trayectoria laboral, y las herramientas desarrolladas para sobreponerse a un entorno muchas veces hostil o al menos desafiante en equidad de género.

El encuentro contó con la presencia de cerca de 400 asistentes a dos mesas redondas de conversación. La primera mesa estuvo dirigida a tomadores de decisiones y jóvenes profesionales, enfocado en buenas prácticas para la igualdad de género en los sectores público, privado y académico. La segunda mesa fue dirigida a estudiantes de enseñanza media y educación superior, y mostró oportunidades de carrera en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por su sigla en inglés) a través, principalmente, de testimonios de astrónomas e ingenieras quienes reflexionaron acerca de los desafíos existentes y cómo enfrentarlos.

Chile tiene uno de los mejores cielos del mundo para la astronomía, convirtiéndolo en un soprprendente y privilegiado laboratorio natural. Se estima que para el año 2025 concentrará el 70% de la capacidad de  observación global, lo que representa una gran oportunidad para las nuevas generaciones de acoger no solo a astrónomos(as), sino a matemáticos(as), técnisoc(as), ingenieros(as), informáticos(as), economistas, siendo un campo laboral y de investigación amplio y versátil, que hoy habilita la fuga de un valioso capital chileno a otros mercados. Solo un 20% de quienes trabajan en observatorios son de astrónomos(as) de formación.

En la ocasión, la entonces Ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Claudia Pascual, quien inauguró el encuentro, destacó la relevancia que tiene para diversos ámbitos del desarrollo nacional, contar la incorporación de las mujeres en las áreas STEM. “Lograr que haya mujeres estudiando ingeniería, astronomía, ciencias y tecnologías, y luego ejerciendo estas carreras, es un desafío de país, y conseguirlo traerá múltiples beneficios a nivel económico, científico, cultural y por qué no decirlo, también turístico”, destacó la autoridad.


Por su parte, Paula Astudillo, directora de la Unidad de Estudios de CONICYT, presentó además los hallazgos de dos estudios realizados por esa institución, uno sobre la realidad chilena en formación y promoción de las mujeres en STEM y otro sobre estrategias e iniciativas internacionales exitosas. A pesar de estas últimas, la incorporación de mujeres en estas áreas ha demostrado ser un desafío aún no resuelto en los países que sirvieron de muestra para este estudio.

El estudio nacional titulado “Realidad nacional en formación y promoción de mujeres científicas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”, abarcó a representantes del sector académico local (directivos, académicos y estudiantes), destacando que la mayoría de las encuestadas (principalmente las estudiantes, con un 43%) están en desacuerdo frente a la premisa que “las mujeres y los hombres son tratados por igual en todas las circunstancias”. Otro dato que llama la atención, es que entre las encuestadas hay consenso de que “no existen demasiadas medidas efectivas de prevención del acoso sexual y/o la discriminación”. Respaldan esta afirmación las directivas (73%), seguidas por las estudiantes (59%) y las académicas (53%). Frente a este tema, el 50% de los estudiantes hombres, confirma también la existencia de esta práctica.

Buenas prácticas a favor de la equidad de género

La mesa redonda sobre buenas prácticas contó con la participación de: Laura Albornoz, directora de CODELCO y ex Ministra del Servicio Nacional de la Mujer, quien analizó las políticas públicas y buenas prácticas en la minería; Beatriz Astorga, directora de marketing de Kodea, quien abordó la inclusión de mujeres en tecnología y computación; Raúl Ciudad, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información A.G. (ACTI) y consejero electivo de SOFOFA, quien habló del rol del sector privado en la inclusión de las mujeres; Nuria Lorente, ingeniera senior de software de instrumentación astronómica y de sistemas del Australian Astronomical Observatory (AAO), quien reflexionó sobre las iniciativas que han tenido éxito en ese país; Michèle Péron,  directora de ingeniería del Observatorio Europeo Austral (ESO), quien habló sobre la importancia de la cultura organizacional y los sesgos inconscientes; Pierre-Paul Romagnoli, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la U. Andrés Bello, quien relató la experiencia de su institución, la cual tiene un alto porcentaje femenino de estudiantes y académicos en astronomía; y Mónica Rubio, profesora titular de la Universidad de Chile y ex directora de Astronomía en CONICYT, quien abordó la conciliación entre trabajo y familia.

Oportunidades en los espacios educativos

La segunda mesa redonda reunió a los siguientes profesionales: Loreto Barcos, Ingeniera Física de la Universidad de Santiago de Chile y Astrónoma de la Universidad de Virginia, actualmente astrónoma del Observatorio Alma, quien planteó los desafíos en la retención del interés de las niñas y adolescentes en STEM; Fabiola Cruzat, Ingeniera Civil Mecánica de la Universidad de Chile e Ingeniera de Observatorio ALMA, quien relató su experiencia como estudiante universitaria y supervisora de mantención de antenas en el observatorio; Nancy Hitschfeld, profesora asociada del Departamento de Ciencias de la Computación de la U. de Chile, quien presentó una reseña histórica de la inclusión de mujeres en áreas STEM en Chile y acción afirmativa en el ámbito universitario; José Tomás Lobo, city director de Laboratoria Chile, quien describió la experiencia de inserción laboral para ubicar mujeres en el área de programación; Bárbara Rojas-Ayala, profesora asistente de astronomía de la U. Andrés Bello, quien expuso sobre el síndrome del impostor; y Yessika Salazar, country manager Grupo Datco Chile y Silica Network, quien destacó el valor de la diversidad en los equipos de trabajo.

Por su parte, Paulina Bocaz, representante de AUI/NRAO, fracción norteamericana del Observatorio ALMA, subrayó que “Chile concentrará alrededor de un 70% de la capacidad global de observación astronómica hacia el 2025. A medida que el país se convierte en la capital mundial de la astronomía, es imprescindible que incluya y potencie todo el talento de sus mujeres para desarrollarse plenamente. Chile está entre los países de la región con más brecha de género en ciencias; solo el 19% de las mujeres chilenas elige estudiar carreras como astronomía o ingeniería. AUI/NRAO y ALMA quieren contribuir al debate y adopción de buenas prácticas que hagan frente a este enorme desafío, junto con promover las vocaciones STEM en las jóvenes chilenas.”

Jorge Ibsen, director del departamento de computación de ALMA y co-chair de la XXVII Conferencia Internacional de Astroinformática, ADASS, añadió: “Chile es hoy incubadora de grandes talentos provenientes de la astronomía, las ciencias de la computación, la ingeniería y las matemáticas. La deuda en equidad en estas áreas genera un desaprovechamiento de mujeres profesionales talentosas que serían un gran aporte, no solo para las ciencias nacionales, sino en la proyección de una plataforma de desarrollo industrial basada en éstas, como el retail y la biotecnología. Se requiere seguir avanzando en mejores políticas públicas, y los compromisos de la academia y el sector industrial chileno, para saldar la deuda de equidad de género”.

Colaboraron en este evento el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo; el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género; la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT); Girls in Tech; la Sociedad Chilena de Astronomía (SOCHIAS); y la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA).

TESTIMONIOS DE LÍDERES: INSPIRANDO A JÓVENES Y PROFESIONALES

Loreto Barcos

Ingeniera Física de la Universidad de Santiago de Chile y Astrónoma de la Universidad de Virginia. Actualmente es astrónoma del Observatorio ALMA.

A temprana edad me di cuenta que era super buena para las matemáticas.  He escuchado lamentablemente  que de pronto los profesores están muy sesgados, prejuiciados en el sentido de que, eventualmente, favorecen más al hombre que a la mujer a que salga a la pizarra. Las mujeres muchas veces nos quedamos sentadas por miedo a hacer el ridículo, pero en su momento mi profesor fue crucial y me alentó. Él vio en mi un potencial. Lamentablemente existe un sesgo en cuanto a hombre-mujer en qué tan buenos somos para las ciencias, lo que incide en la decisión de  estudiar algo relacionado con las ciencias, siendo un sesgo social que parte en la educación escolar e incluso antes, en la familia cuando  todavía somos bebés.

Quiero hacer consciencia sobre cómo tratamos a niños y niñas, de cuál es nuestra responsabilidad para estimular la curiosidad innata de ambos y de alentar el aprendizaje. Créanse el cuento, porque no hay límites para lo que ustedes puedan hacer y necesitamos más mujeres sobre todo en ciencias.

Fabiola Cruzat

Ingeniera Civil Mecánica de la Universidad de Chile. Se desempeña como Ingeniera del Observatorio ALMA

Yo veo hombres y mujeres, y sí! somos diferentes y debemos celebrar esas diferencias, de lo contrario esto sería una lata. Tenemos que respetarnos y no sesgarnos.  Desde niña quería jugar con autos y no muñecas. ….mi papá era ingeniero, mi abuelo era ingeniero, pero yo era mujer y la mujer tiene que estar en la casa, tiene que ser bonita y saber comportarse, tiene que casarse y tener hijos, por lo tanto cuando yo entré a ingeniería me convertí en la primera “loca” de la familia.

El camino fue muy difícil porque este mundo esta hecho para los hombres. Mi llamado es a que no críen a sus hijos varones pensando que la hermana, la mamá o la tía les va hacer la cama. Todos tenemos que hacer de todo. Lo más difícil para mí en mi carrera laboral no fueron las matemáticas, la física, o la química …aprendí criogenia, aprendí aviación!. Ustedes pueden aprender lo que imaginen porque la universidad les va a abrir las puertas y les va a dar la capacidad para hacer lo que ustedes quieran.

Las mujeres necesitamos una red social de apoyo. Existen becas, financiamiento, espacios para que cuiden a tu hijo mientras estudias o trabajas.

Los hombres son los mejores compañeros que uno puede tener. Si eres respetuosa ellos van a ser respetuosos contigo. Somos diferentes… celebremos esa diferencia!…no critiques a tu compañera de curso, ni pienses que es una tontona porque tiene las uñas pintadas, es tan capaz como cualquiera…..las matemáticas, la física, la literatura… tenemos que buscar lo que nos gusta hacer.

Nancy Hitshfeld

Licenciada y Magister en Informática de la Universidad de Chile, Doctora en Ciencias Aplicadas del Instituto Federal Suizo de Tecnología, Profesora Asociada en el Departamento de Ciencias de Computación de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

Estudiar ingeniería y que las mujeres no estudien esta carrera no es un problema de capacidad intelectual. La historia respalda este argumento. La primera mujer que estudió en la universidad fue en el año 1877 y sin duda su debut comenzó por carreras relacionadas con el cuidado y las leyes, relacionadas con la familia, con los derechos, con la medicina; pero no la ingeniería. De ahí nace un sesgo muy fuerte, que todas las familias lo tienen, de hecho las primeras ingenieras en general son hijas de ingenieros. La primera ingeniera se tituló en 1919 y era 1 de 200, se llamaba Justicia Espada Acuña. En 1960 no habían más de 20 o 25 ingenieras, nada más.

Cuando yo le dije a mi papá que quería estudiar, en realidad yo quería estudiar astronomía;  yo vivía en el campo, mi papá agricultor, mi mamá dueña de casa; sin embargo,  tenía un abuelo muy inteligente que le encantaban las matemáticas y me enseñó a jugar ajedrez.  Me enseñó que las matemáticas teníamos que saberlas todos. Recuerdo que me regalaban autos y no muñecas, porque si me regalaban una muñeca yo decía…por qué si yo no quiero muñecas, …yo quiero jugar como mis primos, entonces claro, pero sí que estudie en un colegio de monjas y solo de mujeres y ahí también me di cuenta que la mitad de las mujeres eran buenas para las matemáticas, pero nadie seguía matemáticas.

 Con el tiempo mi afición por la astronomía fue reemplazada por la física, las matemáticas y la computación. Hoy en mi trabajo colaboro mucho con astrónomos en resolver problemas de astronomía desde el  punto de vista de la computación. Se necesita mucho procesamiento de datos y algoritmos inteligentes, o sea, no basta con saber un poquito de computación para mejorar el procesamiento de datos, hay que saber harto, entonces para eso es super importante también seguir estudios de post grado.

En realidad se me fueron dando oportunidades y las fui tomando en el camino, y después, bueno cuando llegué a Suiza, era distinto, porque primero encontré folletos que decían…se buscan estudiantes mujeres y hombres. De regreso en Chile, en la Facultad de Ingeniería empecé a analizar cómo había evolucionado el ingreso de mujeres. A fines de los ´60 había un 5% de mujeres, en el ‘79  había un 10%, y a fines del 2010 había un 20%; es decir, en 30 años había aumentado solo en un 10%. Sorprendida, logramos convencer a la Facultad de que había que hacer algo, analizamos los puntajes de ingreso y observamos que en el último rango había un 30% de mujeres que está discriminando. De alguna manera algo pasaba con la PSU, miramos cómo les iba después, y observamos que terminan con un promedio un poco mayor que los hombres, a pesar de que entran con puntajes más bajos. Creamos en la Universidad de Chile un cupo de Equidad de Género, que en caso de que el nivel de corte es 720 puntos, las siguientes 40 mujeres que quedan en lista de espera pueden ingresar.

Les quiero decir a las chicas que pueden estar mirando medicina, miren otras carreras como ingeniería, que tiene mucha relación con la medicina, para generar tecnología de apoyo; o que analicen otras opciones como la ingeniería mecánica, la energía solar, la ingeniería industrial, la geología, la geofísica. Yo creo que aquí hay que convencerse uno mismo qué quiere y jugársela por eso. 

José Tomás Lobo

Director Comercial de Laboratoria Chile, emprendimiento tecnológico social.

Es un orgullo estar acá. Laboratoria es un emprendimiento social tecnológico que existe para transformar el futuro de mujeres jóvenes que no han podido acceder a educación superior de calidad para poder transformar su futuro y la industria que las recibe, todo esto dándole una carrera en el sector tecnológico, una definición maravillosa. El lenguaje de programación que creó a Facebook, que hoy día se usa en millones de páginas del mundo hace realidad la frase “la información es poder”. Una idea más precisa es que la creación de información es lo que es el poder, ya que en países como Chile somos consumidores de tecnología, pero no somos creadores de tecnología y es lo que marca la diferencia.

En Latinoamérica estamos llenos de talentos desperdiciados. Hay muchos jóvenes que no pueden acceder a educación superior de calidad y lo peor es que la gran mayoría de esos jóvenes son mujeres. El 70% de las mujeres en Latinoamérica, cerca de 37 millones, no trabajan o trabajan desde la informalidad por no tener acceso a empleos ni a educación de calidad, convirtiéndose en un talento desperdiciado.  Asimismo, hay una tremenda oportunidad en la industria tecnológica, una industria que crece a pasos agigantados, hoy día en Chile se abren 45.000 puestos de trabajo para programadores y solamente hay 30.000 personas que pueden cumplir con esas labores, o sea hay 15.000 puestos de trabajo vacantes. Solo el 4,5% de la industria tecnológica en Chile está compuesta por mujeres, lo que nos impulsa a abrazar la diversidad como un valor y no como un problema económico para las empresas. 

Buscamos generar un proceso de cuatro pasos, primero vamos a buscar ese talento tecnológico, hacemos un proceso de selección en donde llamamos a mujeres de 18 a 39 años para  que puedan postular a Laboratoria para convertirse en las mejores Programadoras, bastante riguroso, con pruebas de razonamiento lógico, de matemáticas, de programación, de seguimiento de instrucciones; y así, registramos 14.000 mujeres postulantes que confirman el alto interés y la oportunidad. Luego las formamos en un proceso de dos años que incluye un campamento de programación en donde les enseñamos a programar en Front-end principalmente, combinando habilidades socio emocionales para el empoderamiento femenino para poder desenvolverse en el empleo. Finalmente, apoyamos su proceso de inserción laboral contactándolas con las empresas de tecnología, logrando una inserción del 80% de las egresadas a los 3 meses de haber finalizado el proceso y con sueldos que van en la generación anterior de los 700 a 800 mil pesos líquidos y eso puede ir aumentando.

Queremos desafiar el status quo de la educación, hacer una educación que responda a las necesidades del mercado tecnológico en donde cambiemos el sujeto en el que está enfocada la educación. Hoy día la educación está enfocada en el sujeto profesor. La única forma de forjar ese talento es haciendo personas autodidactas que puedan responder al mismo dinamismo que tiene la industria, porque el talento está distribuido de una manera igualitaria, pero las oportunidades no. 

Bárbara Rojas

Licenciada en Ciencias de la Universidad de Chile y Doctora en Astronomía de la Universidad de Cornell. Es Profesora Investigadora del Departamento de Ciencias Físicas de la Universidad Andrés Bello y además es miembro del Directorio de la Sociedad Chilena de Astronomía.

Me llamo Bárbara. De hecho la muñeca más famosa lleva ese nombre -“ Barbi”-, y yo nunca me sentí identificada con ella, sin embargo sí me identifico con el denominado Síndrome del Impostor, algo que experimenté cuando estaba haciendo mi Doctorado en Cornell y que, talvez, ha influido en la pérdida de muchas oportunidades, tan solo por no estar consciente de ello.

No es lo que tú piensas de ti lo que te está impidiendo seguir, sino lo que tú piensas que tú no tienes o lo que tú no eres. Pues bien, este concepto del Síndrome del Impostor se empezó a instalar a fines de los años ´70 y se hizo en un artículo donde se explicaba que mujeres que eran muy exitosas, sentían como que no eran realmente, no se lo merecían, y por tanto se sentían impostoras.

Yo no merezco estar acá porque yo no soy tan inteligente, yo no soy tan capaz, es una equivocación. Cuando estaba haciendo el doctorado en Cornell fui a una reunión y justo se mostró un estudio que se estaba haciendo para estudiantes de pregrado en Estados Unidos que decidieron seguir carreras, ya sea como ingeniería o astronomía, y ahí se hablaba del Síndrome del Impostor, y yo cuando lo vi dije, eso es lo que me pasa a mí, yo cada vez que quiero hacer, por ejemplo una pregunta en una charla, escucho una vocecita dentro mí que me dice: “Bárbara, seguramente eres tú la única que no sabe esto, se van a burlar de ti”, una situación que muchos de ustedes deben haber experimentado. Cuando entré a la universidad, de un total de 2 mil estudiantes, un 10% éramos mujeres. Tuve la suerte de estar en una sección en la que éramos 20 mujeres por 100 hombres y me acuerdo sentir eso, o bien usar bototos para igualarme más a la masa.

Una vez en mi doctorado pregunté cuántos habían experimentado el llamado Síndrome del Impostor. Descubrí que todos, hombres y mujeres, nos sentíamos impostores. Algo no poco común es ver que a las mujeres en su desempeño se les dice “es muy trabajadora”, en cambio a los hombres, se les describe “son brillantes”. Si uno cree que nuestros logros no responden a que somos brillantes, por la capacidad, sino porque yo trabajamos…estamos en un error y posiblemente estamos siendo víctimas de este síndrome. Cuando escuchen esa vocecita, ustedes digan aha!, estadísticamente es muy probable que más del 30% de las personas en esta sala sientan lo mismo que yo, y esperamos que no siga incidiendo en la baja postulación a trabajos importantes. Crean en ustedes!.

Yessika Salazar

Ingeniera Civil en Informática de la Universidad Austral de Chile, Country Manager y Directora de Innovación del Grupo Datco Chile, con más de 20 años de experiencia en el área de Servicios y Tecnología con un fuerte perfil en Innovación y un sólido sentido empresarial.

Yo nunca he hecho gran diferencia entre ser hombre o mujer, lo que quiero es motivarlos a que se miren y busquen como personas sus grandes valores y los pongan a disposición. Los equipos en las empresas se arman de las competencias de las personas, no importa si son nacionales, extranjeros, hombres, mujeres, o las opciones sexuales.  Mi invitación va a ser a que cada uno de ustedes, y principalmente las mujeres, sientan confianza y se empoderen de lo que quieren ser en la vida.

Me siento muy identificada con muchas de las caras que están acá. Soy coquimbana y vengo de una familia de escasos recursos, estudié en una escuela básica solo de mujeres, y soy la tercera de cinco hermanas. Hoy tengo dos hijas, ocho sobrinas, y por ende me muevo entre puras mujeres, con un padre muy, pero muy machista, y un nivel de violencia intrafamiliar importante. Cuando tenía 15 años llegó a mis manos un folleto de la Universidad Austral de Chile…yo lo hojeé y dije,  ”esto quiero ser”, no les voy a decir cuántos años han pasado, pero son muchos y elegí la Ingeniería Civil en Informática. Me tomó dos años convencer a mi padre que me dejara salir de mi casa, de Coquimbo a Valdivia, 22 horas de bus, y yo volvía una vez al año a mi casa.  Después de mucho tiempo me di cuenta que lo que estaba haciendo era escapar, huir de mi situación familiar, pero que bien que lo hice…por qué?…porque eso me permitió crecer.

En la vida uno va tomando los desafíos y enfrentándolos, entonces, tomen su desafío, sus realidades y avancen. El éxito se consigue en la medida que siempre tomas el camino difícil porque por el otro van todos.  Empecé mi carrera en minería…2.000 hombres, 2 mujeres en la faena y una era yo. Hay que creerse el rol que uno elige, ser hombre, mujer, blanco, negro, gay, lesbiana, lo que sea, empodérense de lo que quieren hacer y háganlo a como de lugar porque el espacio está. Nosotros podemos hacer innovación tecnológica porque estamos en un país que tiene el conocimiento, el acceso a la tecnología y somos respetados como una economía estable y porque somos capaces de enfrentar los desafíos.

TESTIMONIOS DE AUTORIDADES: NUEVOS DESAFÍOS DE CARA AL FUTURO

Paulina Bocaz, AUI/NRAO

A nombre del observatorio ALMA, Associated Universities Inc y al observatorio radioastronómico Nacional de los Estados Unidos, quisiera darles una cordial bienvenida al encuentro sobre Equidad de Género en Astronomía e Ingenierías: ¿cómo potenciamos nuestro talento?.   A través de instancias como en este encuentro, ALMA y AUI/NRAO  -la fracción norteamericana del  observatorio-,  quieren ser parte del debate y la adopción de buenas prácticas de igualdad de género, porque estamos conscientes de la baja representación de las mujeres en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en general, y en la astronomía y los observatorios en particular, buscamos asegurar la inclusión de los grupos subrepresentados incluyendo las mujeres como un deber de todos, por razones de equidad, pero también porque solo así podemos aprovechar todo el talento que existe en nuestra sociedad. Esta tarea es de todos los sectores del quehacer nacional por eso hemos invitado a un grupo de destacados representantes del sector público, privado, científico y académico para que compartan sus reflexiones con nosotros.

Claudia Pascual, Ministra De La Mujer y la Equidad de Género

Quiero partir agradeciendo esta invitación y destacar que se realice este encuentro sobre igualdad y equidad de género en el contexto de la XXVII Conferencia Internacional de Astroinformática, ADASS. Los temas que se abordarán permiten acercarse al problema de la baja presencia de la mujeres en la astronomía, en las ingenierías vinculadas desde distintas perspectivas y así poder preguntarnos entonces qué es lo que se hace desde las políticas públicas, qué se puede hacer desde el sector privado, cuáles han sido experiencias exitosas en esta materia, cuáles son los nuevos críticos, las barreras que enfrentan las mujeres para ingresar y hacer carrera en estas áreas y por cierto lo mucho que ganaríamos en el desarrollo científico, tecnológico, en la innovación, en el crecimiento económico; si las mujeres nos incorporáramos de manera más masiva a estas áreas. Lograr que haya mujeres estudiando ingeniería, astronomía, ciencia, tecnología y luego ejerciendo estas carreras, es un desafío de país y conseguirlo traerá múltiples beneficios a nivel económico, científico, cultural y por quéno también turístico, si logramos transformarnos en la capital mundial de la astronomía.

No solo necesitamos una infraestructura adecuada, un desarrollo tecnológico, sino que también el desarrollo especializado de capital humano y en este contexto es evidente que no podemos seguir permitiendo que las desigualdades de género mermen las posibilidades de las personas, pero por sobre todo del desarrollo del país. La desigualdad de género tiene un impacto negativo en la economía en nuestra capacidad de innovación, en el desarrollo científico y tecnológico, y por cierto también en los derechos de las mujeres, pero también de los hombres a desarrollarse de manera integral y de acceder a oportunidades de formación y de trabajo más justas y equitativas. En una cultura machista, la construcción del conocimiento científico en general, pero también el conocimiento astronómico está también cruzada por sesgos, estereotipos y roles de género. Vivimos en una sociedad donde a los nueve años las niñas piensan que somos peores para las matemáticas que los niños y todos sabemos que no hay ninguna diferencia cerebral, sino que las diferencias están en cómo se imparten las clases de matemática en el aula, qué tanta atención colocamos en el profesor o la profesora, cuántos ejemplos genera que le sean significativos a hombres o a mujeres en el aula. Cuando uno tiene un profesor o una profesora que efectivamente estimula a sus estudiantes, mujeres y hombres con distintos tipos de ejemplos digamos,  y con distintos tipos de cosas que en la cotidianidad le puedan o no ser más significativos.

Vivimos en donde solo el 20% de las mujeres estudian carreras de ciencias y tecnología y donde lamentablemente en nuestro país tenemos solo un 48% de mujeres trabajando  remuneradamente fuera del hogar. Vale decir, el 52%  de las mujeres en Chile no está trabajando remuneradamente fuera del hogar y nos estamos perdiendo esas capacidades. Así como queremos avanzar en contra de los sesgos y los estereotipos que determinan a las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad, al igual que la subvaloración del aporte de las mujeres al desarrollo económico y de que nuestro trabajo también es tan productivo como el trabajo de los hombres.  Debemos fomentar  el ingreso de las mujeres a áreas productivas donde hoy día somos notable minoría,  tenemos por ejemplo que solo el 7% de las mujeres trabaja en los sectores de mejores ingresos o rubros mejor pagados, como son el sector de la minería, el sector de la construcción; y el 70% de las mujeres nos desempeñamos remuneradamente en general en los sectores sociales de salud y enseñanza.

También tenemos la brecha de participación entre mujeres y hombres de las más altas de los países de la OSD, un 23%, como gobierno hemos estado conscientes de que fomentar la presencia de mujeres en esta área, requiere iniciativas que abarquen todo el ciclo educativo y que incorporen a la sociedad en su conjunto en estos reconocimientos y valoración. A estas alturas del conocimiento del desarrollo es innegable que hemos avanzado en acceso a la educación. Estoy convencida de que Chile es mejor por estas políticas de igualdad y lo va a seguir siendo porque cuando tenemos y rompemos las barreras del bolsillo para poder estudiar en la educación superior, le devolvemos los sueños y las vocaciones a las mujeres y a los hombres de nuestro país, porque los testimonios son reales.

Quiero destacar la labor de CONICYT con la realización de estos dos estudios, uno sobre experiencias nacionales de promoción de mujeres científicas en las STEM y otro sobre las experiencias internacionales de inserción de las STEM y las mujeres. Son temas tremendamente relevantes porque efectivamente el reconocimiento y la valoración del trabajo, las trayectorias académicas investigativas de las mujeres también pareciera ser que son los nudos críticos a abordar en el área de las ciencias y la tecnología.

Los cambios tenemos que hacerlos no solo en la promoción de las vocaciones, sino también  valorar el trabajo y la trayectoria de las mujeres que van siendo pioneras dentro de la investigación científica para que también se transformen en ejemplos para esas niñas y adolescentes.  Es fundamental para Chile, para el crecimiento económico, para la innovación científica, que más mujeres se especialicen en ciencias en astronomía, en ingeniería, en las tecnologías, pero también es necesario que las propias comunidades científicas avancen en estrategias para enfrentar estas brechas de género cuando las diagnostican.  Hoy somos parte de un Chile mejor, más consciente incluso de sus  desigualdades, dispuesto a avanzar también en derecho para que todos y todas vivamos sin discriminación y podamos aportar con nuestras habilidades y conocimientos al desarrollo del país.

Paula Astudillo, Directora de la Unidad de Estudios de CONICYT

Tema: Análisis de la realidad nacional en formación y promoción de mujeres científicas STEM, y Prácticas e iniciativas exitosas a nivel internacional. 

En el año 2016, CONICYT hizo dos estudios y la motivación inicial que está detrás de esto era saber qué están haciendo las distintas universidades en términos de enfrentar las brechas y las desigualdades de género en el ámbito de las ciencias y particularmente en las llamadas STEM: ciencias, ingenierías,  tecnologías y matemáticas; de modo que el sector público pueda recoger ideas, aportar y fortalecer una política institucional de género.

Entre los hallazgos del primer estudio (Análisis de la realidad nacional en formación y promoción de mujeres científicas STEM ) rescatamos: sabemos que desde el nivel escolar la prueba SIMCE de matemáticas, para los cuartos básicos; niños y niñas rinden igual,  obtienen el mismo puntaje. Ya en octavo básico obtienen seis puntos de diferencia los niños a favor en brecha. Así, el año 2015 el test internacional PISA que mide el desempeño escolar de estudiantes de 15 años, en distintas áreas, Chile ocupa el tercer lugar de mayor brecha de  género en el área matemática entre más de 72 países. Hay una tarea pendiente a nivel de vocaciones de carrera y caminos laborales en la medida que avanzamos  en nuestro ciclo vital. En primer año universitario, observamos que en carreras de pre grado ingresan más mujeres, un 53%, y se titulan más mujeres, un 55%; sin embargo, a  medida que vamos avanzando en estudios de post grado, baja esa matrícula en magíster y doctorado.

Particularmente si miramos las áreas de las ciencias, las ingenierías, las tecnologías, y matemáticas, ocurre otro hecho que se refiere a la baja participación femenina. Por ejemplo en las matrículas de primer año en pregrado en las universidades, solo un 17% de las matrículas son mujeres en las áreas de ingenierías, un 22% en las ciencias, un 79% en servicios básicos.  Nuestros propios proyectos financiados por FONDECYT en las áreas de ingeniería y tecnología se adjudican en un 30% a mujeres, en ciencias naturales tenemos una tendencia similar con post doctorado en un 34% adjudicados a proyectos liderados por mujeres.  Otro dato adicional que ya es parte de lo que levantamos en este estudio que les voy a comentar es que solo el 14% de los puestos directivos de los programas de doctorado de las áreas STEM de las universidades chilenas son de mujeres, solo el 14% de todas las universidades chilenas. 

El objetivo del segundo estudio (Prácticas e iniciativas exitosas a nivel internacional) fue analizar la presencia o ausencia de prácticas de iniciativas en postgrados STEM  en programas de doctorado en las universidades chilenas y prácticas que atrayeran a mujeres a estas áreas. La metodología fue cuantitativa y cualitativa, aplicando encuestas a los tres estamentos de las comunidades académicas de estos programas de doctorado,  en un universo de 134 programas de doctorado identificados a nivel nacional el año 2016; 19 universidades donde estaban distribuidos estos doctorados y una muestra total de 1.459 encuestas válidas. Además complementamos con metodología cualitativa haciendo una revisión documental de 76 programas de doctorado para conocer su normativa y enfoque de género, aplicando 26 entrevistas en profundidad a directivos y coordinadores de programas, además de 7 grupos focales con estudiantes.

Nuestros entrevistados identificaron brechas y barreras en la carrera académica, particularmente medidas de apoyo a la maternidad /paternidad como uno de los conflictos que todavía se identifican como principales para la carrera de investigación, igualdad de oportunidades en la carrera académica, medidas para la igualdad de género en STEM, así como discriminación y acoso.  Las áreas de los programas eran ciencias, tecnologías e ingenierías. Los promedios de edad de directivos y directivas es de 51 años, de académicos y académicas de 48 años, y de estudiantes de 30 años. Un 58% de los académicos hombres creen que hombres y mujeres avanzan con igual rapidez en la carrera académica,  frente a un 77% de las mujeres que identifican que los hombres avanzan más rápido. Llama la atención que un 40% de las mujeres en puestos de dirección identifican que no han tenido ningún obstáculo. Respecto de la promoción de una cultura para la igualdad de género desde lo académico, las directivas señalan estar mayoritariamente en desacuerdo ( 50 %). Otra dimensión de análisis fue la política de género dentro de los universos encuestados, un 57% de los directivos y directivas plantean que no existe alguna política al respecto,  un 56% plantea que no sabe si existe alguna política de género,  en tanto que un 81% de los estudiantes desconoce si existe.

Al ser consultados si el programa de doctorado alienta a las mujeres para postular a cargos y áreas donde están subrepresentadas, el 44% de los hombres cree que   sí y solo el 30% de las mujeres cree que sí. Ahora bien, en cuanto a si en las áreas de doctorado los hombres tienen más probabilidad que las mujeres de ser alentados a postular a una posición de investigación académica, el 55% de las mujeres está de acuerdo y el 27% de los hombres está de acuerdo. Frente a la afirmación “ es muy difícil conseguir un trabajo académico en las áreas de doctorado”, un 80% de las mujeres cree que es muy difícil frente a un 71% de los hombres cree que es muy difícil.  

Acerca del nivel de aceptación que tendría el encuestado respecto de medidas en post de la igualdad de género a nivel de políticas públicas, las respuestas de los directivos fueron de un 100% en mujeres y un 95% en hombres directivos; mientras que si estarían de acuerdo con la generación de cupos especiales  que aseguren un porcentaje de mujeres presentes en las áreas STEM, un  54% de las mujeres académicas está de acuerdo con la medida y un 28% de los hombres lo está. 

Inequidad vertical y vida familiar: En relación a las brechas hay una menor presencia de mujeres en todos los estamentos, además de gran inequidad vertical asociada, confirmando que partimos a un mismo nivel pero a medida que vamos mirando las posiciones de liderazgo dentro de la organización del mundo de las ciencias de la investigación, las mujeres  van quedando rezagadas.  La segunda gran idea para reflexionar es que las tensiones en la carrera de la investigación con la vida familiar y la tensión en torno al rol tradicional de las mujeres como cuidadoras.

Las estrategias de equidad aplicadas en nuestras universidades son muy incipientes. Existe un bajo conocimiento respecto de ellas, aunque se observa una positiva disposición a crear medidas.  Otro punto importante es la relevancia de redes, colectivos,  experiencias autoconvocadas y quizás no tan formales  o institucionales dentro del mundo académico y de la investigación. Por último, la necesaria elaboración de protocolos para el acoso sexual.Tanto los hallazgos como las recomendaciones se agrupan en las categorías de políticas públicas y cambios institucional, recursos e incentivos para promover la igualdad de género en las áreas de las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas, y transformaciones de las relaciones de género. En etapa escolar debemos apoyar la promoción de vocaciones científicas en las niñas en las niñas y la implementación de acciones que desnaturalicen los sesgos de género, además de generar alianzas con otras instituciones y de incorporar también a las familias. En pregrado, la tarea es mejorar la difusión de becas orientadas a mujeres y acciones motivacionales en los estudiantes de STEM. Para CONICYT, la misión es mejorar la difusión focalizada en mujeres como puede ser del Programa de Formación de Capital Humano Avanzado de CONICYT, que incluye estadías cortas para las ingenierías.

Laura Albornoz, abogada de la Universidad de Chile, Doctora en Derecho de la Universidad de Sevilla, Directora de Codelco, Profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y Ministra Directora del Servicio Nacional de la Mujer en el primer gobierno de Michelle Bachellet.

Esta inequidad de género descrita también la vivimos quienes somos académicas y hacemos investigación desde las ciencias sociales. Cuando entré a estudiar derecho en la Universidad de Chile éramos solo ocho mujeres. Las áreas de la tecnologías y la innovación tienen estrecha relación con el PIB. Siendo la primera mujer que integrar el directorio de Codelco es mi deber compartir esta experiencia personal. Las grandes compañías que tienen mujeres son porcentualmente más rentables. En Chile, muchas instituciones, empresas y compañías han colocado puros “camarones”, mujeres en estos casos, para quedar bien.  Codelco es una de esas…y es que somos más rigurosas a la hora de pedir licitaciones comprometidas, somos más rigurosas a la hora de fiscalizar los contratos.

 Este estudio que hace CONICYT desde las vivencias personales de las mujeres científicas, de lo que se vive en las mujeres estudiantes, de lo que experimentan las mujeres académicas es un primer paso. Lo interesante y válido para hacer este ejercicio es que muchas veces y me voy acercando al final denostado. Es justamente por lo cotidiano que es esta aproximación de vivir investigación o la academia desde ser una mujer y no ser un hombre, desde los aportes distintos que tenemos las mujeres en la sociedad. Se nos piden publicaciones indexadas  y uno dice, si pudiera publicar cuántas leyes ayudé a crear en Chile, cuántos discursos de género ayudé a construir en Chile, con cuántas mujeres trabajé para que el discurso de género se instalara en nuestro país, pero eso no es valorado porque eso no tiene puntaje. Hablaré de las buenas prácticas de Codelco y cómo hemos tenido que demostrar que las economías funcionan mejor con mayor presencia de mujeres, que las compañías son más rentables cuando hay más mujeres, que hay mujeres al interior de directorios que toman decisiones equilibradas, prudentes y razonadas, y que no se ponen a correr en círculos alrededor de la mesa del directorio cuando el contralor hace una declaración en la prensa.

Beatriz Astorga, diseñadora de la Universidad Católica de Chile, Master MBA del Instituto de Estudios Superiores de Monterrey, en México, se desempeña actualmente como Directora de Marketing de la Fundación Kodea, ha estado ligada a proyectos de responsabilidad social empresarial orientados a mejorar las oportunidades de jóvenes de sectores vulnerables y participa como Colaboradora Estratégica de la Hora del Código.

Faltan muchas mujeres en STEM, no solo en Chile, en el mundo y en el caso de las ciencias de la computación es incluso más  complejo, para poner un ejemplo, en el mundo solamente un 18% de las egresadas de las carreras de ciencias de computación son mujeres y eso es un 38% menos que hace 30 años. Nuestra Fundación estimula el desarrollo de talentos para el mundo digital, para que pasemos de ser un consumidor de tecnología a un desarrollador de tecnología. Nuestro proyecto faro, “Mujeres programadoras”, lleva dos años y es un Diplomado, tipo BootCamp, siguiendo un poco el patrón de lo que se hace en Estados Unidos en el cual se capacita a mujeres que puedan o no tener una carrera anterior Java y .net, pero es además un modelo sustentable de reconversión laboral para la industria TI.

Cuando hicimos la convocatoria, ya sea en 2015 como en 2016, postularon 1.700 mujeres para 160 cupos en total de los dos años, entonces eso habla de un interés bien importante de gente que quiere reconvertirse laboralmente. Un 80% de las chicas ya están trabajando en cerca de 22 empresas y no solamente empresas de tecnología. Les estamos haciendo un tremendo favor a todas esas mujeres que buscan flexibilidad laboral y buscan un cambio.

Otra de nuestras iniciativas es la Hora del código, una campaña internacional que partió en Estados Unidos, en la cual, en una hora, le enseñamos a niños de entre 4 y 10 años, los conceptos básicos de la programación, para eso usamos un software muy intuitivo. No trabajan directamente con códigos, pero usan la lógica de la programación y ha sido súper divertido porque a los profesores también les gusta y lo usan también para sus clases.

Raúl Ciudad, Ingeniero Electrónico de la Universidad de Santiago, Presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología  de la Información (ACTI),  Consejero Ejecutivo de SOFOFA. Ha puesto en marcha 30 compañías  en los ámbitos de la tecnología de la información y de la Biotecnología.

A pesar de que ciertamente solo el 5% de la fuerza laboral en las industrias de tecnologías son mujeres, habemos varias empresas que tenemos mayor cuota y ya superamos el 20  a 25% en la participación femenina.  Yo abordo en tema de tres ángulos, que me parecieron pertinentes: la percepción de las mujeres acerca del campo laboral tecnológico, la percepción de los empresarios acerca del desempeño femenino, y los desafíos  para mejorar como empresas. En general se emparejan los rendimientos y son aceptadas en el equipo como uno más de ellos, siempre está la percepción sí que ganan menos que los hombres para las mismas responsabilidades y actividades aunque la diferencia sea mínima. Las mujeres enfrentan situaciones de acoso sexual en distintos grados, desde insinuaciones veladas hasta propuestas concretas.  En los casos anteriores las mujeres generalmente sienten además, que es su culpa que ocurran estos acosos.   Cuando inician sus labores a cargo de grupos de hombres los comentarios de que no podrán manejarlos como lo haría un hombre se multiplican y no se lo dicen directamente. Ahora, desde el punto de vista de la empresa, vemos que en general la mujer tiene un perfil mejor que el hombre porque a iguales capacidades tienen otras habilidades que el hombre no tienen, entre ellas un mayor compromiso y dedicación al trabajo, una mayor capacidad de adaptación a cambios, mejoran el nivel de trato en el grupo de trabajo, son más creativas al innovar y generar respuestas  disruptivas, generan buen relacionamiento con los clientes y éstos las describen como minuciosas y ordenadas.

Los desafíos que presentan las empresas apuntan a asegurar las buenas prácticas de relacionamiento para hombres y mujeres en la organización.  Es necesario generar políticas estrictas de no discriminación en una contratación, misma remuneración para los mismos perfiles de cargo y responsabilidades, investigación y sanciones ejemplares para el acoso sexual, evaluación del desempeño igual para ambos géneros, asegurar estrategias entregar para aumentar las oportunidades de posicionamiento femenino, realización de talleres de integración de ambos géneros, implementar modalidades de teletrabajo  y generar procesos de certificación de las empresas en métodos de distribución del trabajo en ambos géneros, y  generar políticas de apoyo a las mujeres trabajadoras que son jefas de hogar. En Chile más del 43% de las mujeres son jefas de hogar.

Michèle Péron, directora de ingeniería del European Southern Observatory (ESO). Proporciona servicios y soluciones de ingeniería para la operación de telescopios, instrumentos y equipos auxiliares, preside el Comité de Diversidad e Inclusión de ESO. 

Un 26% de nuestro personal corresponde a mujeres en Europa y en Chile un 21%. Hay administrativos, técnicos, ingenieros, operadores de telescopio, astrónomas y científicas. Personalmente me encanta esta organización que me ha dado muchas oportunidades laborales, de carrera  y por mucho tiempo también fui la única mujer entre hombres. Estoy a cargo de un gran grupo de ingenieros (190) y desafortunadamente menos del 10% son mujeres, la mayoría en TI e ingeniería en software.

Los astrónomos comenzaron a hablar sobre género antes que los ingenieros. Analizaron la composición de los comités de selección, tuvieron más cuidado con los procesos y también empezaron a participar en redes. En ESO también hemos implementado políticas compatibles con la familia; es decir, horarios flexibles  y pre y post natal, pero aún así las cifras no están donde deberían estar. Hace poco más de un año se implementó un Comité de Inclusión y Diversidad, cuya su misión es formar alianzas con muchas organizaciones asociadas a inclusión y diversidad. Estamos convencidos que la diversidad mejora la innovación. Esperamos mejorar la segregación vertical, dado que las mujeres están subrepresentadas en los niveles de las jerarquías a medida que suben.

Ahora de que yo empezara a aprender acerca de “Psicología del prejuicio y del género”, yo tuve una experiencia de prejuicio en mi lugar de trabajo, de sesgo. Sentía que tenía que pelear para ser parte del equipo, sentía que tenía que trabajar más duro, sentía que no se me escuchaba en las reuniones o que mis ideas eran apropiadas por hombres después. Debemos entonces, primero estar consciente del sesgo y después hablar de eso, para luego poner muchas barreras para que esto no afecte la selección de personal en el trabajo.  En cuanto a la inclusión, significa que nosotras las mujeres nos tenemos que adaptar al grupo mayoritario, no significa que la gente tenga que cambiar y adaptarse al ambiente.  Debemos aprender a valorar las diferencias porque es lo que constituye la riqueza de una organización.

Nuria Lorente, ingeniera senior de software de instrumentación astronómica y de sistemas del Australian Astronomical Observatory (AAO).

Esto es un fenómeno global y por ende también lo vivimos en Australia.  AAO es el Observatorio Astronómico Australiano, se fundó el año ’74 para operar dos telescopios: el angloamericano de 4 metros y el de 1.2 metros de Reino Unido. Desde entonces nos hemos expandido y transformado, siendo hoy reconocidos internacionalmente como constructores de instrumentos astronómicos en las áreas de operación de telescopios, investigación astronómica y de instrumentación. Somos 76 funcionarios y un 23%  corresponde a mujeres, aunque ellas no están distribuidas de forma igualitaria en estas áreas funcionales. Esto lo vemos como un problema porque nosotros creemos que una mayor diversidad en estos campos nos llevará a hacer un mejor trabajo, más creativo.

Para convertir esta intención en acción tenemos un comité de diversidad que se reúne con regularidad desde el 2011 y cuya terea es escuchar al personal, ver nuestros procesos, evaluar problemas, crear iniciativas que podrían crear y evaluar nuevas estrategias.

El reclutamiento es un problema importante. Es difícil aumentar el número de mujeres particularmente en los grupos de ingeniería porque simplemente no están solicitando esos puestos, entonces vemos esta declaración y cuestionamos este supuesto. Para ello, primero revisamos nuestra política de reclutamiento para ver si en sí podrían ser parte del problema, verificando la utilización de un lenguaje de género neutro; segundo, confirmamos que el panel de reclutamiento sea diverso; y tercero, revisamos la pauta de preguntas de la entrevistas  laboral. Estas medidas se complementan con horarios flexibles, compatibilidad con vacaciones de escolares, capacitaciones para mejorar la conciencia de los sesgos dentro los comité y promover la educación continua para ambos sexos.

Pierre-Paul Romagnoli, Ingeniero en Matemáticas de la Universidad de Chile y Doctor en Ciencias de Ingeniería con mención en Modelación Matemática de la misma casa de estudios, Decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Andrés Bello. 

Nuestra carrera de astronomía es joven (del año 2010) y nuestro programa de doctorado en astrofísica es del 2014. Se acreditó por 3 años, pero todavía no tenemos ni siquiera  egresados.  Nosotros tenemos 12 alumnos en el programa de astrofísica. Del total de alumnos, solo 2 son hombres.  En nuestro staff de académicos del Departamento de Física que tiene astrónomos, la distribución es practicamente 50-50 de hombres y mujeres.

Tengo claro que cuando uno levanta las barreras aumenta la diversidad. El prejuicio no es malo, lo que hay que hacer es que la gente eduque su prejuicio y aprenda que ciertas actitudes como el color, la altura y otras cosas más, no son indicadores de otras cosas, hay una historia que hace que uno prejuicie, y por eso todo el mundo debiera vivir una experiencia fuera del país propio, porque la tribu nacional contribuye a ese prejuicio que subyace. A nivel de salario, nuestra universidad tiene profesores (hombres y mujeres) iguales, la evaluación depende de su jerarquía académica. En nuestra Facultad hay mujeres, en los centros de estudiantes que tengo son todas mujeres y me dan mucho más susto que los centros estudiantes de hombres, ya que son mucho más exigentes, más ordenadas.

Mónica Rubio, Doctora en Astrofísica y Técnicas Espaciales de la Universidad de París, actualmente trabaja como Profesora Titular en el Departamento de Astronomía de la Universidad de Chie y es experta en Astrofísica en Radioastronomía milimétrica. Fue representante chilena de los Consejos de Directores de ALMA, y Directora del Programa de Astronomía de CONICYT, entre otros.

Cuando yo comencé mis estudios yo tenía dos sueños: ser astrónomo y ser mamá. Cuando terminé el colegio ingresé a la universidad, a la escuela de ingeniería y para mí, ser universitaria fue algo natural porque en mi casa tanto mi papá como mi mamá eran universitarios y por lo tanto yo estaba acostumbrada.  Al estudiar en Beauchef (Universidad de Chile), en la escuela de Ingeniería, solo había un solo baño de mujeres para las alumnas y tenía que cruzar toda la Facultad para llegar, pero eso no mermó mis ganas de seguir adelante con mi sueño de ser astrónoma. Años más tarde conocí a mi marido cuando era estudiante y unas dos semanas antes del matrimonio mis suegros se enteraron con asombro que tenía un turno de observación y debía viajar.

En esa época no era posible sacar un doctorado en astronomía en Chile, el primer programa de doctorado comenzó recién en el año 1999 en la Universidad de Chile, así que, cuando se dio la primera oportunidad yo la tomé, y creo que esa es una de las cosas que en mi carrera me ha permitido ir avanzando siempre, nunca me he restado, siempre que ha habido una oportunidad no me he asustado y la he tomado. Para entonces ya tenía dos hijos y bueno, con el apoyo de mi marido que no tenía ningún problema en hacerse cargo del tema doméstico, empecé a viajar a Francia, ello sin evitar los comentarios y el cuestionamiento social de mi entorno. Tuve tres hijos y me siento completamente realizada. Con alegría puedo afirmar que alcancé mis sueños, aunque no solo por obstinación propia, sino también porque tuve algunos modelos muy importantes; el primero mi mamá; luego Marie Curie, que había tenido que dejar su país de origen a los 18 años para irse a Francia porque no podía entrar a la universidad en su país; y la Doctora Adelina Gutiérrez, quien fue mi profesora en el master de astronomía en Cerro Calán, ella fue la primera profesional, la primera persona en Chile que obtuvo un doctorado en 1964, ninguno de sus colegas del observatorio tenía un doctorado y además tenía 4 hijos y ella había partido a Estados Unidos dejando a su familia acá en Chile, para lograr ser la primera doctora en astronomía. Todas ellas me convencieron de que se podía y creo que tenemos que estimular y promover a las mujeres para que sean científicas e ingenieras, pero hay que mostrar los modelos a seguir con testimonios de mujeres científicas que puedan dar a conocer su experiencia en colegios, medios sociales y medios de comunicación.